Razones personales muy poderosas

Entre al baño y cuando salí, ya era un mundo diferente. No fueron más de 3 minutos en ese pequeño cuarto y al abrir la puerta, "lo siento mucho mijita"

Era mi tío. Me abrazo. Yo sabía pero no sabía el porque de su abrazo. Estábamos celebrando un cumpleaños, el de mi abuelita materna, pero en ese momento empecé a conmemorar una memoria: la de mi padre. Era mi segundo duelo en un año. Tanto dolor me dejó en shock. Me senté pasmada. Era la nada por 35 minutos. Luego pensar en la logística. Sin embargo, el dolor profundo hacía huella. Aún lo siento. Algunos me dicen que es algo que nunca se va.


Fue un proceso de muerte muy largo, incluso de un mes antes de que sucediera. Una decisión y mucho sufrimiento.

Pero como dije antes no fue el primero. Este fue el segundo duelo. 

Con respecto a la tarea, tal vez no era por aquí.




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